Es ese momento en el pones la vista atrás y te das cuenta de cuándo empezó todo. Del segundo exacto en el que apareció su sonrisa como un rayo de luz en la más oscura de las noches. De esas miradas, de esos abrazos, de esas ganas incontrolables de formar parte de su vida. Y es entonces cuando esa media sonrisa de la que sólo ella es causante, se ilumina.
Sonríes, lloras, gritas, corres... porque ya está, porque ya lo has encontrado. Porque sabes que el sitio exacto al que perteneces es aquel donde ella se encuentre. Porque has encontrado tu hogar. Ya estás en casa. Y lo sabes en el preciso instante en que tus labios rozan los suyos y a partir de ahí, no importa lo que ocurra, porque te das cuenta de que eres suya. De que es ahora cuando empieza tu vida. De que ahora todo tiene sentido. Todo está en su sitio. La nave aterrizó en Saturno.
Ahora veo cuánta razón tenían lo que me dijeron "No te preocupes, al final, cada uno acaba donde tiene que estar y tiene lo que se merece". No sé si en otra vida habré sido tan buena persona como para merecerme todo esto, sólo sé que nunca en mi vida había sido tan feliz, que nunca había tenido algo tan especial como lo que tengo ahora mismo.
Tengo a una persona que cuando acaba de trabajar después de ocho horas, se ducha corriendo, se toma un Red Bull y se hace 200km en coche para poder pasar el fin de semana conmigo.Tengo a una persona que cuando estoy agobiada por cualquier tontería, me apoya incondicionalmente aunque sus problemas sean muchísimo más graves que los míos. Tengo a una persona que cuando estoy mal, no se cansa de hacerme reír aunque ella esté muchisimo peor que yo. Tengo a una persona que sabe reconocer cuándo se equivoca, que sabe pedir perdón, que sabe cómo hacerme recapacitar cuando me equivoco. Tengo a una persona que me ayuda a ser mejor persona, que me ayuda a ser más humana y a cambiar mis malas formas. Tengo a una persona que lleva toda su vida luchando, una persona de la que me siento muy orgullosa porque es la persona más valiente que conozco. Tengo a una persona que con sólo un abrazo puede hacerme volar, puede hacerme viajar a Saturno y que se pare el tiempo...
Tengo a una persona con la que comparto una historia, un sitio secreto, una canción, una película, unos dibujos, una clínica de inseminación, un cerebro con sobrero cowboy, un planeta... Tengo a una persona con la que creo un mundo lleno de magia donde soy la persona más feliz que existe.
En definitiva, te tengo a ti Buddy. Y sólo puedo sonreír y darte las gracias cada día de mi vida. Porque esto es lo que quiero.
No recuerdo cuantas veces hablé contigo que nunca me volverían a hacer daño, que nunca volvería a querer, que nunca me volverían a decir que es lo mejor para mi... Es bastante irónico ahora esto. Es muy subrrealista que después de cuatro años en los que has sido mi amor platónico te hallas echo finalmente un hueco dentro de mi.
Aquello que tu llamas error para mi fue un rayo de luz. Ese día, fue el momento en el que dejé totalmente atrás mi pasado, donde me di cuenta lo que significabas para mi, donde vi que daba igual quien se interpusiera porque sólo existías tu.
Un descubrimiento muy peligroso para mi. Una brecha en mi escudo después de todo lo que había costado forjarlo. Preferí centrarme en mi. Sí, lo hice. Ya cometí una vez el error de dejarlo todo por una persona y no estaba dispuesta a volverlo a cometer. Fui egoísta, lo sé. Sin embargo, era algo que podría traer muchas consecuencias, que podría cambiarnos, que podría hacernos daño y perdernos.
Llegué tarde y tú ya habías hecho tu camino. Pero no puedes culparme. De hecho, cuando yo cometí ese error no éramos nada y cuando tú tomaste la tuya sabías lo que sentíamos. Ahí es cuando pienso que muy poco deberías de sentir por mucho que tus palabras digan lo contrario.
Pero luego me miras. Me miras así y se me cae el mundo. Me rompes todos los esquemas. Te acercas y nos abrazamos como si no existiera nada más y todo se derrumba. Mis piernas tiemblan, mi corazón se acelera y cierro los puños con todas mis fuerzas deseando que ese momento no termine nunca. Deseando que no te separes de mi, deseando que me beses, que cierres los ojos y me sientas, deseando ser quien seque tus lágrimas y la culpable de tus sonrisas.
Es triste porque por no querer perdernos ya nos hemos perdido. Aunque lo más triste es que ni siquiera hallamos luchado. Nos hemos perdido sin habernos tenido.
Creo que no te puedes hacer una idea de todo lo que significas para mi ni de lo feliz que podría haberte hecho. Pero sin duda, lo que más me duele de todo esto es que no seas feliz o al menos no de la manera que te mereces.
Nunca podría odiarte así que sólo deseo que seas feliz a tu manera que yo lo seré amando de verdad.