jueves, 2 de junio de 2016

Escudos

El amor es algo que no podemos evitar a lo largo de nuestra vida. Está presente desde que nacemos, el amor de unos padres y de una familia que te acoge cuando llegas al mundo, hermanos, abuelos, tíos, primos... Todos te adoran y estás lleno de amor siendo sólo un niño. Conforme crecemos, empezamos a entender otro tipo de amor, ese que queda fuera del núcleo del hogar. Empezamos a construir nuestro propio círculo con nuestros amigos, parejas, compañeros de trabajo... Hasta que al final tenemos hecho nuestro pequeño rincón de personitas que nos quieren y por las que nos sentimos respaldados y felices.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuándo una de esas personas nos hiere? ¿Qué pasa cuando una persona que hemos elegido nos traiciona? De repente, todo se empieza a desmoronar. Todo lo que habíamos construido deja de tener sentido y empezamos a dejar de confiar en las personas. Nos desgarran el corazón como si fuera suyo y tuvieran derecho a llevárselo. Como si esa pieza de tu corazón que le habías entregado a una persona, de repente, quisiera separarse del resto y salir huyendo de ese pequeño órgano que nos permite vivir. Notas que se te encoje el corazón y no hay consuelo para tanto dolor porque querías a esa persona, confiaste en ella, y aún así te hizo daño.

Sin darnos cuenta, empezamos a protegernos. No queremos que nos vuelvan a hacer daño. Así que nos volvemos fríos, desconfiados y ya nadie es capaz de quitarnos esa coraza. Porque cuando nos descuidamos y nos la quitamos, cuando confiamos de verdad en alguien tanto como para darlo todo por esa persona, nos traiciona.

Así pasa la vida, hasta que encuentras un muy muy reducido círculo en el que puedes confiar. Pero, tienes que estar toda la vida averiguándolo. Yo sigo buscando el mío...

miércoles, 30 de marzo de 2016

Encuéntrate

Hay personas que no saben lo que quieren y que no tienen un rumbo fijo, que se dejan llevar según lo que la vida les tiene preparado. Luego están las personas como yo. Las que desde que nacimos sabíamos exactamente cómo queríamos ser. Cuáles eran los sueños que queríamos lograr, la vida que queríamos llevar y los objetivos que queríamos cumplir. Independientes y con las cosas claras.

El problema viene cuando maduras. Creces, evolucionas y te conviertes en alguien a quién no reconoces. Alguien que no pega nada con la idea que llevabas de la vida que querías llevar. Porque si. Te has dejado llevar y has dejado que la vida defina cómo eres. Y no. No puedes permitirlo. Nada te puede pisotear. Debes seguir siendo fiel a tus principios, a lo que siempre has querido ser. Nada debe cambiarte en lo esencial, en lo que te define. Ni tu debes permitirlo. 

Así que baja de esa noria que no deja de rodar pero sigue sin hacerte feliz. Busca tu propia felicidad, tu propia vida y sobre todo, no te pierdas. Y si te pierdes, que sea por una buena razón y sepas encontrar el camino hacia tu vida. 

Nunca olvides quién eres.

miércoles, 27 de enero de 2016

Sola

Ese momento en que te das cuenta que al final lo único que queda eres tu mismo. Que nadie te va a ayudar. Que nadie va a apoyarte, solo van a echarte para que no les destroces sus planes, para que no les jodas la noche. Ese momento en el que te das cuenta que estás sola.

Que nadie te va a ayudar, que nadie se va a levantar por ti. Que por mucho que tu estés para los demás, los demás no siempre te responden. 

lunes, 25 de enero de 2016

Valores

Hoy, no entiendo todavía por qué, he sentido la necesidad de volver a escribir. Creo que cuando escribimos es una manera de dialogar con nosotros mismos con la única intención de sentirnos mejor. Espero que así sea y poder hacerme más sabia al releer mis palabras en un futuro para no cometer los mismos errores.

Ahora mismo tengo sentimientos muy contradictorios. Por un lado, me siento muy afortunada. Tengo una relación maravillosa, con alguien que me quiere y me cuida pero sobre todo que tiene las ideas claras. Es bastante difícil en estos tiempos encontrar una persona honesta, alguien que realmente crea en el amor para toda la vida o que lo único que necesite para ser feliz sea tener una familia. Yo por suerte, tengo una persona así en mi vida. 

Durante este tiempo en el extranjero, me he dado cuenta que a la gente le da igual todo. La gente carece de valores, no tiene moral, es capaz de engañar, sonreír tan tranquila y estar bien. Me parece increíble al mismo tiempo que me hace sentir triste y dejar de creer en las personas. Es muy difícil encontrar a una persona que sea firme en sus valores.

No soy experta en relaciones, pero pienso que lo primero para cualquier tipo de relación ya sea familiar, amorosa o amistosa es la sinceridad. Es algo que para mi es muy importante, la sinceridad y el respeto. Muchas veces me he metido en líos por ser sincera, pero creo que cada persona debe ser firme en sus convicciones. A la mayoría de personas les da igual, es capaz de engañar, de mentir y no tener ni una pizca de remordimientos, seguir con su vida como si nada hubiera pasado. 

Por otro lado, el respeto. Creo que una cosa va ligada a la otra. Si te engañan, te están faltando al respeto así que me parece igual de reprobable. Sin embargo, hay otras formas de faltar al respeto. En todas las relaciones, en momentos de tensión o en peleas, se tiende a perder el respeto, a perder las formas. Yo he sido la primera en pecar de ello, es inevitable a veces. Pero cada vez intento más corregir esta conducta dado que, cada vez que faltamos al respeto, perdemos un poco a la otra persona. 

Cuando alguien te pierde el respeto, te insulta o te dice cosas desagradables, estás echando a esa persona. Nunca hay que dar nada por seguro porque si tientas a la suerte, la echarás y no volverá. 

Las relaciones son así, todas ellas, puedes pasarte años haciendo cosas buenas pero si poco a poco dejas de esforzarte y de intentar mejorar, se acabó. Hay que esforzarse todos los días por respetar a esa persona para que no se vaya de tu lado.

El conocimiento te dará poder pero el carácter te dará respeto


jueves, 9 de mayo de 2013

Muchitetas

Es ese momento en el pones la vista atrás y te das cuenta de cuándo empezó todo. Del segundo exacto en el que apareció su sonrisa como un rayo de luz en la más oscura de las noches. De esas miradas, de esos abrazos, de esas ganas incontrolables de formar parte de su vida. Y es entonces cuando esa media sonrisa de la que sólo ella es causante, se ilumina. 

Sonríes, lloras, gritas, corres... porque ya está, porque ya lo has encontrado. Porque sabes que el sitio exacto al que perteneces es aquel donde ella se encuentre. Porque has encontrado tu hogar. Ya estás en casa. Y lo sabes en el preciso instante en que tus labios rozan los suyos y a partir de ahí, no importa lo que ocurra, porque te das cuenta de que eres suya. De que es ahora cuando empieza tu vida. De que ahora todo tiene sentido. Todo está en su sitio. La nave aterrizó en Saturno.

viernes, 26 de abril de 2013

Welcome to Saturno

Ahora veo cuánta razón tenían lo que me dijeron  "No te preocupes, al final, cada uno acaba donde tiene que estar y tiene lo que se merece". No sé si en otra vida habré sido tan buena persona como para merecerme todo esto, sólo sé que nunca en mi vida había sido tan feliz, que nunca había tenido algo tan especial como lo que tengo ahora mismo.

Tengo a una persona que cuando acaba de trabajar después de ocho horas, se ducha corriendo, se toma un Red Bull y se hace 200km en coche para poder pasar el fin de semana conmigo.Tengo a una persona que cuando estoy agobiada por cualquier tontería, me apoya incondicionalmente aunque sus problemas sean muchísimo más graves que los míos. Tengo a una persona que cuando estoy mal, no se cansa de hacerme reír aunque ella esté muchisimo peor que yo. Tengo a una persona que sabe reconocer cuándo se equivoca, que sabe pedir perdón, que sabe cómo hacerme recapacitar cuando me equivoco. Tengo a una persona que me ayuda a ser mejor persona, que me ayuda a ser más humana y a cambiar mis malas formas. Tengo a una persona que lleva toda su vida luchando, una persona de la que me siento muy orgullosa porque es la persona más valiente que conozco. Tengo a una persona que con sólo un abrazo puede hacerme volar, puede hacerme viajar a Saturno y que se pare el tiempo...

Tengo a una persona con la que comparto una historia, un sitio secreto, una canción, una película, unos dibujos, una clínica de inseminación, un cerebro con sobrero cowboy, un planeta... Tengo a una persona con la que creo un mundo lleno de magia donde soy la persona más feliz que existe.

En definitiva, te tengo a ti Buddy. Y sólo puedo sonreír y darte las gracias cada día de mi vida. Porque esto es lo que quiero.





Porque nosotras creamos la magia.









sábado, 5 de enero de 2013

Hasta el infinito y más allá

No recuerdo cuantas veces hablé contigo que nunca me volverían a hacer daño, que nunca volvería a querer, que nunca me volverían a decir que es lo mejor para mi... Es bastante irónico ahora esto. Es muy subrrealista que después de cuatro años en los que has sido mi amor platónico te hallas echo finalmente un hueco dentro de mi. 

Aquello que tu llamas error para mi fue un rayo de luz. Ese día, fue el momento en el que dejé totalmente atrás mi pasado, donde me di cuenta lo que significabas para mi, donde vi que daba igual quien se interpusiera porque sólo existías tu. 

Un descubrimiento muy peligroso para mi. Una brecha en mi escudo después de todo lo que había costado forjarlo. Preferí centrarme en mi. Sí, lo hice. Ya cometí una vez el error de dejarlo todo por una persona y no estaba dispuesta a volverlo a cometer. Fui egoísta, lo sé. Sin embargo, era algo que podría traer muchas consecuencias, que podría cambiarnos, que podría hacernos daño y perdernos.

Llegué tarde y tú ya habías hecho tu camino. Pero no puedes culparme. De hecho, cuando yo cometí ese error no éramos nada y cuando tú tomaste la tuya sabías lo que sentíamos. Ahí es cuando pienso que muy poco deberías de sentir por mucho que tus palabras digan lo contrario.

Pero luego me miras. Me miras así y se me cae el mundo. Me rompes todos los esquemas. Te acercas y nos  abrazamos como si no existiera nada más y todo se derrumba. Mis piernas tiemblan, mi corazón se acelera y cierro los puños con todas mis fuerzas deseando que ese momento no termine nunca. Deseando que no te separes de mi, deseando que me beses, que cierres los ojos  y me sientas, deseando ser quien seque tus lágrimas y la culpable de tus sonrisas.

Es triste porque por no querer perdernos ya nos hemos perdido. Aunque lo más triste es que ni siquiera hallamos luchado. Nos hemos perdido sin habernos tenido.

Creo que no te puedes hacer una idea de todo lo que significas para mi ni de lo feliz que podría haberte hecho. Pero sin duda, lo que más me duele de todo esto es que no seas feliz o al menos no de la manera que te mereces.

Nunca podría odiarte así que sólo deseo que seas feliz a tu manera que yo lo seré amando de verdad.