El amor es algo que no podemos evitar a lo largo de nuestra vida. Está presente desde que nacemos, el amor de unos padres y de una familia que te acoge cuando llegas al mundo, hermanos, abuelos, tíos, primos... Todos te adoran y estás lleno de amor siendo sólo un niño. Conforme crecemos, empezamos a entender otro tipo de amor, ese que queda fuera del núcleo del hogar. Empezamos a construir nuestro propio círculo con nuestros amigos, parejas, compañeros de trabajo... Hasta que al final tenemos hecho nuestro pequeño rincón de personitas que nos quieren y por las que nos sentimos respaldados y felices.
Sin embargo, ¿qué ocurre cuándo una de esas personas nos hiere? ¿Qué pasa cuando una persona que hemos elegido nos traiciona? De repente, todo se empieza a desmoronar. Todo lo que habíamos construido deja de tener sentido y empezamos a dejar de confiar en las personas. Nos desgarran el corazón como si fuera suyo y tuvieran derecho a llevárselo. Como si esa pieza de tu corazón que le habías entregado a una persona, de repente, quisiera separarse del resto y salir huyendo de ese pequeño órgano que nos permite vivir. Notas que se te encoje el corazón y no hay consuelo para tanto dolor porque querías a esa persona, confiaste en ella, y aún así te hizo daño.
Sin darnos cuenta, empezamos a protegernos. No queremos que nos vuelvan a hacer daño. Así que nos volvemos fríos, desconfiados y ya nadie es capaz de quitarnos esa coraza. Porque cuando nos descuidamos y nos la quitamos, cuando confiamos de verdad en alguien tanto como para darlo todo por esa persona, nos traiciona.
Así pasa la vida, hasta que encuentras un muy muy reducido círculo en el que puedes confiar. Pero, tienes que estar toda la vida averiguándolo. Yo sigo buscando el mío...
jueves, 2 de junio de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
Encuéntrate
Hay personas que no saben lo que quieren y que no tienen un rumbo fijo, que se dejan llevar según lo que la vida les tiene preparado. Luego están las personas como yo. Las que desde que nacimos sabíamos exactamente cómo queríamos ser. Cuáles eran los sueños que queríamos lograr, la vida que queríamos llevar y los objetivos que queríamos cumplir. Independientes y con las cosas claras.
El problema viene cuando maduras. Creces, evolucionas y te conviertes en alguien a quién no reconoces. Alguien que no pega nada con la idea que llevabas de la vida que querías llevar. Porque si. Te has dejado llevar y has dejado que la vida defina cómo eres. Y no. No puedes permitirlo. Nada te puede pisotear. Debes seguir siendo fiel a tus principios, a lo que siempre has querido ser. Nada debe cambiarte en lo esencial, en lo que te define. Ni tu debes permitirlo.
Así que baja de esa noria que no deja de rodar pero sigue sin hacerte feliz. Busca tu propia felicidad, tu propia vida y sobre todo, no te pierdas. Y si te pierdes, que sea por una buena razón y sepas encontrar el camino hacia tu vida.
Nunca olvides quién eres.
miércoles, 27 de enero de 2016
Sola
Ese momento en que te das cuenta que al final lo único que queda eres tu mismo. Que nadie te va a ayudar. Que nadie va a apoyarte, solo van a echarte para que no les destroces sus planes, para que no les jodas la noche. Ese momento en el que te das cuenta que estás sola.
Que nadie te va a ayudar, que nadie se va a levantar por ti. Que por mucho que tu estés para los demás, los demás no siempre te responden.
lunes, 25 de enero de 2016
Valores
Hoy, no entiendo todavía por qué, he sentido la necesidad de volver a escribir. Creo que cuando escribimos es una manera de dialogar con nosotros mismos con la única intención de sentirnos mejor. Espero que así sea y poder hacerme más sabia al releer mis palabras en un futuro para no cometer los mismos errores.
Ahora mismo tengo sentimientos muy contradictorios. Por un lado, me siento muy afortunada. Tengo una relación maravillosa, con alguien que me quiere y me cuida pero sobre todo que tiene las ideas claras. Es bastante difícil en estos tiempos encontrar una persona honesta, alguien que realmente crea en el amor para toda la vida o que lo único que necesite para ser feliz sea tener una familia. Yo por suerte, tengo una persona así en mi vida.
Durante este tiempo en el extranjero, me he dado cuenta que a la gente le da igual todo. La gente carece de valores, no tiene moral, es capaz de engañar, sonreír tan tranquila y estar bien. Me parece increíble al mismo tiempo que me hace sentir triste y dejar de creer en las personas. Es muy difícil encontrar a una persona que sea firme en sus valores.
No soy experta en relaciones, pero pienso que lo primero para cualquier tipo de relación ya sea familiar, amorosa o amistosa es la sinceridad. Es algo que para mi es muy importante, la sinceridad y el respeto. Muchas veces me he metido en líos por ser sincera, pero creo que cada persona debe ser firme en sus convicciones. A la mayoría de personas les da igual, es capaz de engañar, de mentir y no tener ni una pizca de remordimientos, seguir con su vida como si nada hubiera pasado.
Por otro lado, el respeto. Creo que una cosa va ligada a la otra. Si te engañan, te están faltando al respeto así que me parece igual de reprobable. Sin embargo, hay otras formas de faltar al respeto. En todas las relaciones, en momentos de tensión o en peleas, se tiende a perder el respeto, a perder las formas. Yo he sido la primera en pecar de ello, es inevitable a veces. Pero cada vez intento más corregir esta conducta dado que, cada vez que faltamos al respeto, perdemos un poco a la otra persona.
Cuando alguien te pierde el respeto, te insulta o te dice cosas desagradables, estás echando a esa persona. Nunca hay que dar nada por seguro porque si tientas a la suerte, la echarás y no volverá.
Las relaciones son así, todas ellas, puedes pasarte años haciendo cosas buenas pero si poco a poco dejas de esforzarte y de intentar mejorar, se acabó. Hay que esforzarse todos los días por respetar a esa persona para que no se vaya de tu lado.
El conocimiento te dará poder pero el carácter te dará respeto
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